Ian Macleod Distillers, fundada en 1933, es un ícono de la tradición escocesa en la producción de whiskies. Su Glengoyne 18 años destaca por su suavidad y complejidad, mientras que su portafolio incluye rones como el Havana Club. Innovación y autenticidad se entrelazan en cada botella.
“La paciencia no es una virtud, es necesidad”, solía decir el maestro destilador de Ian Macleod Distillers, y es un mantra que resuena en cada gota de sus excepcionales whiskies. Fundada en 1933 en Escocia, esta destilería familiar ha sabido mantener viva la tradición mientras se adapta a las nuevas corrientes del mercado. Con un legado que abarca casi un siglo, Ian Macleod se ha convertido en un referente de calidad y autenticidad en la producción de whiskies escoceses.
Uno de sus tesoros más apreciados es el Glengoyne 18 años, un whisky que seduce con su textura suave y rica, donde las notas de fruta madura se entrelazan con un sutil toque de especias. Este destilado es el resultado de un proceso meticuloso, donde solo se utilizan cebada malteada y agua pura de manantial, garantizando un perfil de sabor excepcionalmente complejo.
Además de sus reconocidos whiskies, Ian Macleod también se aventura en el mundo de los rones, como el famoso Havana Club, ofreciendo una experiencia diversa a sus consumidores. La destilería no solo se dedica a la elaboración de bebidas, sino que también contribuye a la rica cultura del whisky en Escocia, donde cada botella cuenta una historia de dedicación y pasión. Curiosamente, son pioneros en la experimentación con diferentes tipos de barricas de maduración, lo que ha revitalizado el interés por whiskies con sabores únicos.
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